jueves, 5 de febrero de 2009

Alba de Tormes y Teresa


A la izquierda, el reloj conventual que tocó las nueve en el momento
de la muerte de Santa Teresa.

En Alba de Tormes fundó Santa Teresa de Jesús en 1571 el convento de carmelitas descalzas de la Anunciación , y en Alba y en ese convento morirá Teresa en 1582. Desde entonces esta Villa y esta Santa no se explican una sin la otra.


Santa Teresa nace en Ávila en 1515 y muere en Alba de Tormes en 1582. En el convento de calzadas de la Encarnación de Ávila estuvo 27 años, entre 1535 y 1562. San José de Ávila se funda en 1562 y allí permanece cinco años. Entre 1567 y 1582 se sitúa su peregrinar de fundadora. Tenía 52 años y estaba harto achacosa cuando empieza a viajar por Castilla, de convento en

convento. Impresiona la relación de las fundaciones de carmelos reformados, y saber que todas menos -Caravaca y Granada- son obra directa suya: Ávila 1562, Medina del Campo 1567, Malagón 1568, Valladolid 1568, Toledo 1569, Pastrana 1569, Salamanca 1570, Alba de Tormes 1571, Segovia 1574, Beas de Segura 1575, Sevilla 1575, Caravaca 1576, Villanueva de la Jara 1580, Palencia 1581, Soria 1581, Granada 1582 y Burgos 1582. A ellos hay que añadir los dos de frailes en cuya fundación intervino: Duruelo y Pastrana.

La estrecha identificación entre Alba y Teresa se debe a que en este convento muere y está su sepulcro. Un hecho fortuito va a cambiar su último itinerario cuando se disponía a partir desde Valladolid a Ávila, es reclamada para acompañar en el parto a la joven Duquesa de Alba. Así pasará los últimos quince días de su vida en el convento de Alba. El jueves, 4 de octubre, « día de San Francisco, en la anochecida muere Sta. Teresa en una celda conventual, el reloj daba las nueve campanadas». En ese reloj, año tras año, las carmelitas recuerdan el aniversario dando las nueve campanadas. Muere el mismo día de la reforma del calendario de Gregorio XIII, por la que el 4 pasó a ser el 15 de octubre, día en que a las 10 de la mañana, se celebró el funeral en la iglesia recién concluida. Quienes asistieron el día antes al bautizo del nuevo vástago de los Alba, no se perdieron el acontecimiento, por lo que la fama de santidad de Teresa se extendió rápidamente por toda España y los dominios de la Corona.


Fue enterrada entre las dos rejas del coro bajo y comenzó entonces el peregrinar de sus restos, que entre 1585 y 1586 estuvieron algo menos de nueve meses en S. José de Ávila y luego volvieron a la Iglesia de su convento de Alba, donde –como se verá- tampoco pararon de un emplazamiento a otro. Hasta muerta seguía siendo vagamunda e inquieta .
(gracias por la colaboración a nuestra hermanita Inés)

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