miércoles, 10 de noviembre de 2010

A UNA PROFESA


¡Oh!, dichosa tal zagala
que hoy se ha dado a un tal Zagal
que reina y ha de reinar.

Venturosa fue su suerte
pues mereció tal Esposo:
ya yo, Gil, estoy medroso,
no la osaré más mirar,
pues ha tomado marido
que reina y ha de reinar.

Pregúntale qué le ha dado
para que lleve a su aldea.
El corazón le ha entregado
muy de buena voluntad.
Mi fe, poco le ha pagado
que es muy hermoso el Zagal,
que reina y ha de reinar.

Si más tuviera más diera.
¿Por qué le avisas, carillo?
Tomemos el cobanillo,
sírvanos, deja sacar,
pues ha tomado marido,
que reina y ha de reinar.

Pues vemos lo que dio ella,
¿qué le ha de dar el Zagal?
Con su sangre la ha comprado.
¡Oh qué precioso caudal,
y dichosa tal zagala,
que contentó a este Zagal!

Mucho le debía de amar,
pues le dio tan gran tesoro.
¿No ves que se lo da todo,
hasta el vestir y calzar?
Mira que es ya su marido,
que reina y ha de reinar.

Bien será que la tomemos,
para este nuestro rebaño,
y que la regocijemos
para ganar su amistad,
pues ha tomado marido,
que reina y ha de reinar.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Lienzo en óleo de Santa Teresa de Jesús


Óleo sobre lienzo. 146 x 97 cm. Segunda mitad del siglo XVII
Monasterio de Santa María del Valle. Zafra

En 1736 y en el barrio de los Mártires de Zafra, el obispo de Badajoz don Amador Merino Malaguilla bendecía el convento de Carmelitas Descalzas, que venía a sumarse a los otras cinco clausuras femeninas de la villa. Con ello cobraba forma canónica un beaterio nacido tiempo atrás, junto a la ermita de los mártires Fabián y Sebastián, que seguía el modelo del Carmelo Teresiano. Y es que el ejemplo de la santa de Ávila, tras ser canonizada en 1622, no tardó en calar en la espiritualidad de la villa; de ahí que no escaseen sus representaciones iconográficas.
En el lienzo, Teresa de Jesús, la santa “inquieta y andariega”, aparece en la intimidad de su celda, sentada ante una mesa y un libro sobre el que se apresta, con el cálamo, a anotar lo que la voz del cielo le sugiere. Estado místico que el pintor expresa elevando la mirada de la santa, al tiempo que un ángel descorre una cortina de barroca ornamentación para desvelarnos el suceso.


La composición, seguramente inspirada en alguna estampa devota, no muestra la paloma alusiva al Espíritu Santo, que sobrevuela dentro de un halo dorado o se posa sobre su hombro para dictarle los pensamientos divinos, como puede verse en otros lienzos conservados en el Museo y en la Colegiata. En éste la tercera Persona de la Trinidad, a la que la santa recurría en busca de fuerza e inspiración para hablar y escribir, solo aparece insinuada con la expresión extática del rostro de Teresa, que expresa su unión mística con la divinidad.

Juan C. Rubio Masa

domingo, 24 de octubre de 2010

Del Libro de la Vida...

10. "Muchas veces he pensado espantada de la gran bondad de Dios, y regaládose mi alma de ver su gran magnificencia y misericordia. Sea bendito por todo, que he visto claro no dejar sin pagarme, aun en esta vida, ningún deseo bueno. Por ruines e imperfectas que fuesen mis obras, este Señor mío las iba mejorando y perfeccionando y dando valor, y los males y pecados luego los escondía. Aun en los ojos de quien los ha visto, permite Su Majestad se cieguen y los quita de su memoria. Dora las culpas. Hace que resplandezca una virtud que el mismo Señor pone en mí casi haciéndome fuerza para que la tenga.

11. Quiero tornar a lo que me han mandado (28). Digo que, si hubiera de decir por menudo de la manera que el Señor se había conmigo en estos principios, que fuera menester otro entendimiento que el mío para saber encarecer lo que en este caso le debo y mi gran ingratitud y maldad, pues todo esto olvidé. Sea por siempre bendito, que tanto me ha sufrido. Amén".

Cap.4, 10,11.Libro de la Vida.

lunes, 18 de octubre de 2010

San Pedro de Alcántara

San Pedro da la comunión a Santa Teresa de Jesús

Usted que no se sabría invocar en vano, según la palabra del Señor, si usted mismo (a) se digna presentarle nuestras oraciones, obténganos esta saciedad del cielo que da asco platos de aquí abajo. Es la demanda que en su nombre le enviamos, con la Iglesia, al Dios que hizo admirable su penitencia y sublima su contemplación (Colecta de la fiesta.). La gran familia de los Hermanos Menores guarda cariñosamente el tesoro de sus ejemplos y de sus enseñanzas; para el honor de su Padre santo Francisco y el bien de la Iglesia, manténgala en el amor de sus austeros tradiciones. Continúesle a la carmelita Thérèse de Jesús su protección preciosa; extiéndala, en las pruebas del tiempo presente, sobre todo el estado religioso. Puédase devolverle por fin España, su patria, a estos glorioso cumbres De donde antaño la santidad fluía por ella a flujos apretados sobre el mundo; es la condición de los pueblos ennoblecidos por una vocación más elevada, que no pueden decaer sin exponerse a descender debajo del mismo nivel donde se mantienen las naciones menos favorecidas del Dios.

" ¡ Penitencia Bienaventurada, qué me mereció tal gloria! " Era la palabra del Santo de este día, abordando los cielos; mientras que Thérèse de Jésus exclamaba sobre la tierra: " ¡ oh! ¡ Qué perfeccionado imitador de Jesucristo Dios acaba de arrebatarnos, llamando a la gloria a este monje bendicho, Hermano Pedro de Alcántara! "

Le Monde, decimos, no es capaz más de una perfección por muy alta; la salud es más débil, y no somos más a los tiempos pasados. Este santo era de este tiempo, su fervor varonil igualaba sin embargo el de los siglos pasados, y tenía en desprecio sumo todas las cosas de la tierra. Pero sin ir sandalias como él, sin hacer tan agrio penitencia, es una muchedumbre de actos por los cuales podemos practicar el desprecio de la gente, y los cuales nuestro Señor nos hace saber tan pronto como ve en nosotros del coraje. ¡ Que debió ser grande aquel al qué recibió de Dios el santo de quien hablo, para sostener durante cuarenta siete años esta penitencia tan austera como ellos todos conocen hoy!

sábado, 16 de octubre de 2010

Santa Teresa escribiendo...


Antonio Acisclo Palomino (1655 Córdoba- 1726 Madrid)
Santa Teresa de Jesús escribiendo
Óleo sobre lienzo: 151 x 110,3 cm.
Firmado en el ángulo inferior izquierdo.

De Santa Teresa de Jesús (1515-1582) canonizada por Gregorio XV en 1622 existen numerosas representaciones en la pintura barroca española, no solo por la importancia que tuvo su figura desde el punto de vista religioso sino también por tratarse de una santa española. De tales representaciones una de las más repetidas fue aquella en la que aparece como escritora.

En una de sus obras mas importantes “Las Moradas “o “Castillo Interior”, Santa Teresa narra muchas de las visiones místicas que tuvo a lo largo de su vida entre las cuales se encuentra la de una paloma con alas que revolotea sobre su cabeza, hace ilusiona a la inspiración del espíritu Santo a la hora de llevar a cabo sus escritos.

Antonio Palomino que firma el presente lienzo, nos ofrece precisamente una de estas versiones típicas de la Santa escritora. Es una obra de gran interés ya que es el único cuadro dentro de su obra que recoge esta iconografía de Santa Teresa como escritora. No había sido posible hasta hoy relacionar ninguna de las obras de Palomino citadas en documentos con algunas de las pinturas conservadas, pero la aparición del presente lienzo, según nos sugiere Doña Natividad Galindo de Miguel supone una excepción ya que podría tratarse del perteneciente a la colección de Doña Manuela Petronila de Quevedo y Azcona, viuda de Don Luis de Salazar y Castro, caballero de la orden de Calatrava, a cuya muerte el pintor Antonio Gonzalez Ruiz realizó el inventario de su colección y taso un cuadro de Antonio Palomino representando a Santa Teresa cuyas medidas son muy similares al cuadro que estudiamos.

En cuanto a la datación de la presente obra, se ha sugerido una etapa tardía dentro de la obra del pintor ya que el rostro de Santa Teresa denota cierto amaneramiento y la pincelada de la obra en su conjunto se nos presenta muy suelta y libre. Por ultimo, comentar que esta misma iconografía inspira al sobrino del pintor, Juan Bernabé Palomino para uno de los grabados con los que ilustro la Vida de la Venerable Madre Juana de la Encarnación obra que fue publicada en 1726, año del fallecimiento de Antonio Palomino.

Agradecemos especialmente a Doña Natividad Galindo san Miguel su ayuda en la catalogación de esta obra.

domingo, 19 de septiembre de 2010


“Los hijos de Santa Teresa somos propiamente fruto de los clamores y lágrimas de Nuestra Madre, apenada y solícita de la salvación de los millones de almas infieles que en lejanas tierras yacen perdidas por falta de predicación y de misioneros. Por tanto, he aquí lo que somos los carmelitas descalzos ‘de ventre matris ...meae’, desde el vientre mismo de nuestra madre"


P.Juan Vicente

sábado, 11 de septiembre de 2010




Santa Teresa de Jesús nos dejó una definición de la oración: "No es otra cosa oración mental, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama".Al estar a solas y en silencio, la persona va interiorizándose, o sea, va uniéndose a Dios que está en su interior.

Santa Teresa describe ese camino de interiori-zación en su obra "Las Moradas" o "Castillo Interior", y en ella compara al alma con un castillo que tiene muchos aposentos o Moradas,"y en el centro y mitad de todas éstas tiene la más principal, que es adonde pasan las cosas de mucho secreto entre Dios y el alma".