lunes, 18 de julio de 2011

«Muchas veces he pensado espantada de la gran bondad de Dios, y regaládose mi alma de ver su gran magnificencia y misericordia. Sea bendito por todo, que he visto claro no dejar sin pagarme, aun en esta vida, ningún deseo bueno. Por ruines e imperfectas que fuesen mis obras, este Señor mío las iba mejorando y perfeccionando y dando valor, y los males y peca-dos luego los escondía. Aun en los ojos de quien los ha visto, permite Su Majestad se cieguen y los quita de su memoria. Dora las culpas. Hace que resplandezca una virtud que el mismo Señor pone en mí casi haciéndome fuerza para que la tenga» (Vida 4,10).



sábado, 9 de julio de 2011

 
Teresa de Jesús fue una gran mujer luchadora, una gran santa mística enamorada de Jesucristo crucificado, una extraordinaria escritora y una maravillosa conversadora con un léxico vivo y pintoresco. El espíritu de sus hijos e hijas, los Carmelitas Descalzos, extendidos por todo el mundo y sus libros son su gran obra y sus verdaderos monumentos de espiritualidad.

En su corazón grande y pleno de amor hacia los demás, le llevó a componer diversas poesías religiosas, muy místicas de profundo conocimiento y amor espiritual.

viernes, 1 de julio de 2011

Santa Teresa en el arte

Santa Teresa escribiendo

Antonio Veredas. h. 1950.

Acuarela y tinta. Colección particular. Imagen aportada de la Familia Veredas.



Santa Teresa de Jesús
Antonio Veredas. h1940.
Dibujo a tinta, extraído del libro "La Notable ciudad de la espada y la cruz".

miércoles, 22 de junio de 2011


7. "Pues concluyo en esto, que jamás en cosa que no entendáis de la Sagrada Escritura ni de los misterios de nuestra fe os detengáis más de como he dicho, ni de palabras encarecidas que en ella oyáis que pasa Dios con el alma, no os espantéis. El amor que nos tuvo y tiene me espanta a mí más y me desatina, siendo los que somos; que tiniéndole, ya entiendo que no hay encarecimiento de palabras con que nos le muestre, que no le haya mostrado más con obras; sino cuando lleguéis aquí, por amor de mí os ruego que os detengáis un poco, pensando en lo que nos ha mostrado y lo que ha hecho por nosotras, viendo claro que amor tan poderoso y fuerte, que tanto le hizo padecer, con qué palabras se pueda mostrar que nos espanten".

(Cantares)






jueves, 16 de junio de 2011


16 de junio de 1581

Desde Soria carta de Sta. Teresa de Jesús a María de S. José en Sevilla interesándose por su salud al comenzar los calores de Andalucía. "Por caridad fíe poco de esa gordura y mire por sí. Ahora no la queremos penitente sino que no le dé a todas con sus enfermedades y que me sea obediente y no se mate que con verdad le digo que ninguna priora que faltase sentiría la de v. r. no sé cómo la quiero tanto". (Las notas del P. Tomás Alvarez)

viernes, 3 de junio de 2011

Sobre sus cartas


Las cartas a su hermano Lorenzo como las dirigidas al P. Gracián son el testimonio del profundo sentido familiar y de amistad que embargó el espíritu de esta gran mujer. No sólo se orientan por los difíciles caminos de la vida ascéticomística por la que camina su hermano, alumno aventajado de tan excelsa maestra, sino que reflejan la personalidad de una mujer con los pies en la tierra, hábil en los negocios contables y tratos con albañiles, encomendadores, notarios, escribanos, etc., etc., Experta, además, en asuntos, matrimoniales, noviazgos y
educación de los hijos.

domingo, 22 de mayo de 2011

Vida de trabajo y de alegría



Parece que la Madre Teresa usó la comparación de castillo, porque su medio ambiente a ello la inspiraba. Pues en Avila, las murallas y almenas dan una sensación muy distinta a la que dan las otras ciudades. Y el ambiente de quietud, mueve a la reflexión, a la meditación.

A la contemplación


Aquellas empedradas calles que la Santa debió conocer tan bien como sus hábitos religiosos, oyeron y sintieron los ánimos de la Madre Teresa, quien fue una caminante por excelencia. Y como que viven todos aquellos recuerdos.

Hoy, Avila da la sensación de ser un gran convento, pero con una alegría queda. Porque los biógrafos explican que Madre Teresa, "alejada del mundanal ruido", no era dada a la tristeza ni quería que sus monjas vivieran en ese ánimo. Era así como en los conventos, ella, que enseñó los muchos aposentos del alma, enseñó también alegría secular, valiéndose de las risas, del cantar, y de las castañuelas.







En estos tiempos, el mensaje de Teresa de Jesús tiene la igual vigencia de antes. Y por momentos, es de mayor vigencia, porque uno de los grandes errores es huir de la intimidad anímica de nuestro castillo, para pretender adornarlo con muebles extraños, pudiendo nosotros organizar, en las interioridades del ser, los aposentos más formidables dentro de tan grande y majestuoso castillo que es el alma.


Hoy, a casi cuatrocientos treinta años, en tiempo que comienza a contarse con los dedos no hallando luego más dedos con qué contar, y perdiéndose uno en el mismo tiempo, cabe invocar a la bienaventurada Madre Teresa de Avila, y pedirle orientación.


Y darle las gracias por tan augustas orientaciones que ha dado a sus hermanos de todos los siglos.